El Partido Popular se sumió a lo largo del mes de febrero en una crisis que afectó a toda su institución debido a los ataques entre Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, y Pablo Casado, secretario general del partido. Estos se achacaban a la posibilidad de que Ayuso estuviese intentando hacerse con el cargo de su superior, filtrando informaciones y realizando comentarios que podían parecer una campaña en su contra.
La institución respondía a los
rumores de la prensa con evasivas, queriendo dar a entender que no sucedía nada
de eso, pero llegó el momento en que empezaron a salir hechos a la luz y ningún
argumento servía ya como excusa antes las acusaciones que ambas partes estaban
realizando. Los mayores problemas comenzaron cuando Casado quiso destapar
distintos casos de irregularidades en el partido y todo se puso en su contra.
En sus diversas comparecencias
ante los medios, Ayuso habló, entre otros, con Onda Cero, donde asumió su papel
respecto a la comisión en la que participó su hermano, pero defendiendo la
legalidad de la misma. Por otra parte, Pablo Casado tuvo más difíciles estas
apariciones, ya que el Partido Popular le vetó en muchos aspectos. Estos
comunicados tuvieron lugar en todas las plataformas de medios, ya se tratase de
los convencionales, radio, televisión y prensa; como en los digitales, como las
redes sociales y streamings.
Lo que no se perdió pese a la
diversidad de comunicaciones fue la unidad del mensaje por parte de los medios,
ya que entre los protagonistas de los hechos nada cuadraba en sus historias,
que contaban con una fuerte manipulación. Esta unidad de los medios provocó una
fuerte repercusión de los sucesos que se habían producido, lo que no era para
menos con el escándalo del que podía tratarse, más aún teniendo en cuenta la
situación política que atraviesa el país en los últimos años.
Las reacciones fueron de todo
tipo, con Ayuso siendo fuertemente apoyada por parte de su partido y los
votantes, pese a no hacerse con el cargo, y con la izquierda defendiendo en
cierta medida a Casado por haber intentado sacar la verdad a la luz, aunque
pueda sonar sorprendente.
Esto no acabó, pero sí dejó de
sonar debido a otros hechos que suponían una mayor actualidad e importancia
para el mundo informativo. Las lecciones se quedaron para el Partido Popular en
que deben seguir tapando agujeros, como intentará hacer con Feijoo; mientras
que los votantes deberían escuchar y pensar más detenidamente las cosas en
referencia a los hechos sucedidos y la izquierda aprender a con quién debe
seguir sin tratar en la mayoría de aspectos políticos que conciernen al país.
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